En el Umbral de la Eternidad.

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En el Umbral de la Eternidad.

Notapor Athian el 29 Jul 2013, 08:42

La verdad es que nunca hemos muerto y nunca moriremos. Todos estamos atrapados en esta prisión extraordinaria, pero nosotros no podemos entenderlo porque para la mente que subsiste gracias al constante repetir de las experiencias, la muerte es un suceso desconocido que da por sentado, que no conoce en su gran medida pero que sabe que sucederá. A todo ser vivo que goza relativamente de todas las bondades que la vida le permite, tiene una actitud temerosa hacia la muerte, actitud que es muy saludable. El temor es parte de la mente, el miedo es la herramienta que utiliza para alcanzar la perpetuación de su existencia, pero como ya es ovbio eso es imposible.

No se está tratando de desprestigiar al cerebro, en efecto, la mente al igual que todos los órganos del cuerpo cumple con determinadas funciones y su función principal es darle suficiente tiempo al cuerpo para que cumpla su rol biológico definitivo. Pero luego de eso queda la enorme incertidumbre del vivir... Desde el comienzo de la vida inteligente, al menos el hombre se ha preguntado el por qué de su existencia, entorno a ello ha creado mil especulaciones personales o colectivas y con ello también ha dado lugar a la religión, es decir, debido al enorme vacio que percibe el hombre cuando una persona muere, cuando un ser querido lo abandona para siempre, su mente le dice: "esto no puede ser posible, ¿ahí queda todo? debe haber algo más", y es ahí donde comienza su confusión. La mente también es creativa, ella misma es una "creación" nacida del autoconocimiento, del diálogo interno, de las visiones de dolor y alegría, de la repetición constante de la indentidad. De manera que la mente, con su gran dominio sobre las creaciones inventa la vida después de la muerte, y decide proponer - sin darse cuenta - una solución para su tristeza, un escape para su desolación, decide darles de una vez por todas una oportunidad más a los muertos y acabar con su miserable destino. Todo esto es automático, el proceso que conlleva para permitir esa confusión es vertiginosa y veloz, de manera que muy pocos lo notan; además su escape es de alguna manera plausible porque toda su vida, toda su vida el hombre no vivirá más allá de las maquinaciones de su mente, porque el hombre es su mente.

La religión llegó en un momento apropiado para el hombre. La humanidad naciente solía agruparse - aun lo hace, obvio - no solo para fines de eficiencia y supervivencia o porque su naturaleza de mamífero bípedo lo forzara, sino también para compartir ideas... la idiosincracia es el conjunto de rasgos que posee la sociedad y la religión forma parte de esos rasgos; la religión fue en su momento un sustituto de las leyes modernas. Pero ya ha pasado mucho tiempo y la sociedad que también evoluciona debería dejar de depender de el, sin embargo el vínculo sigue siendo muy poderoso y es comprensible, la religión sigue manteniendo algunos vientres llenos y todavía siguen existiendo miedos sin vencer.

Por cierto que la comprensión de esto no cambiará a nadie, ni intentará cambiar la opinión general, ni sembrará algún tipo de semilla milagrosa sobre la profundidad de la gente, de hecho la profundidad no existe. De todos modos, el hombre sigue atrapado en esta prisión extraordinaria a la que el mismo llama vida, y no hay escape a la vista... el temor por la muerte aunque es natural y necesaria no implica "ceguera", la muerte en si no existe, no hay forma de morir, uno nunca morirá. Este cuerpo vivirá para siempre, tal vez ya no como una entidad completa sino como fue en un principio antes de formarse: como un fenómeno disperso, volviendo otra vez al ciclo normal de la materia circundante, a ser otra vez reciclado por este monstruoso universo hambriento de energía. Así es, no estamos serparados del universo pero pensamos como si estuvieramos en algún lugar muy lejano. Lo que nosotros queremos en realidad es perpetuar la parte de nosotros que es momentánea, queremos que los recuerdos como un bloque - la mente - permanescan vivos, permanescan indemnes aun después del proceso de la muerte, pero eso no es posible porque en principio su nacimiento es fictisio, asi como su crecimiento. Uno está contruyendo su casa con arena, a la vez que es imposible no hacerlo, uno está completamente condenado... hasta que un día imprevisto la marea de lo desconocido lo borra a uno para siempre.

En el futuro, en algún momento de su evolución, la humanidad descubrirá en su cuerpo la llave que abre las puertas a la inmortalidad, primero lo verá como un descubrimiento que definirá a su especie, lo verá como una hazaña de potencial comercial sin igual, pero luego se dará cuenta de una simple verdad... entonces tal vez entienda, al final, que no estamos lejos que de hecho estamos cerca, en el umbral mismo de la eternidad.
Athian
 
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