Vientos de Cambio | COMPLETA

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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 12 Nov 2016, 06:10

De la manera en cómo es el señor Colleman, no creo que haga algo, por lo que supongo que se quedará al margen de esa invitación.
Vamos a ver qué pasa en el capítulo 12.
Un beso. :)

Capítulo 12

Dos semanas y algo después, Thomas detuvo el paso de Orquídea en la ciudad, la cual ella había ido a comprar unas cosas a pedido de Ofelia y de paso, retirar a Felicity de la escuela.
—Hola, Orquídea.
—Hola, Thomas.
—¿Estás apurada?
—Diría que sí, tengo que ir a buscar a la niña.
—Hace mucho que no te veo, y ni tampoco me atiendes en la casa.
—Thomas, solo he venido aquí para trabajar, no para salir con alguien.
—Me debes una cita.
—Nunca te acepté una.
—El no darme una respuesta a mi invitación, te hace estar en falta conmigo.
—Hacerte el interesante no te queda nada bien.
—Creo que solo has llegado a la cuidad de Colorado para calentarle las braguetas a los hombres.
Orquídea ante aquellas palabras, no tuvo mejor opción que darle vuelta la cara.
—Cuidado con lo que dices de mí, Thomas. No te lo voy a permitir.
—Solo le calientas la cama al imbécil de Colleman —le dijo furioso, y recibió una nueva cachetada.
—Te lo repito, no digas barbaridades, porque tú no me conoces, y el señor Colleman es un hombre respetable, ante todo.
Felicity había salido pocos minutos del colegio, por lo que presenció la extraña y desagradable discusión que mantenían ambos adultos.
—Esto no va a quedar así —le respondió, frotándose la mejilla lastimada.
Thomas se alejó y lo reemplazó Felicity, quien se fue corriendo hacia la niñera para abrazarla por la cintura.
—¿Te hizo algo? —le preguntó preocupada.
—No, tranquila —le dijo ella, acariciando su mejilla—, vamos a la casa.
Pronto estaban llegando a la casa, en donde Orquídea aparcó la camioneta en la entrada, y se bajaron de la misma para entrar al hall de la casa.
La relación entre padre e hija, había progresado a pasos agigantados, y la joven se alegró por aquel vínculo que había vuelto a formarse luego de años.
Felicity, cuando entró al despacho de su padre para saludarlo, cerró la puerta y le contó lo que había visto a la salida del colegio.
—Hoy cuando salí de la escuela, vi a Orquídea y Thomas hablar.
—¿Escuchaste la conversación de los demás, Felicity?
—No, pero no creo que estuvieran hablando, si no, más bien discutiendo, y por lo que vi, Thomas se sujetaba la mejilla.
—Entonces, algo pasó entre ellos dos.
—¿Crees que le dijo algo que haya disgustado a Orqui? —le preguntó la niña a su padre.
—No lo sé, cariño. Pero podemos averiguarlo.
—¿Cómo?
—Tú se lo preguntarás por mí.
—Ya veo —le respondió ella, atando cabos sueltos en su mente.
—¿Qué ves?
—Es obvio, ¿no? Te gusta y no puedes negármelo más.
—Una cosa es que tú averigües el porqué, y otra muy diferente es que me guste tu niñera, Felicity. No insistas con esas cosas, cariño.
—Orquídea es muy buena, podría llegar a serte feliz si tú te abres a ella.
—Ve arriba a cambiarte de ropa, lavarte las manos y bajar a almorzar, éste tema no se hablará más, ¿entendido?
—Sí, papá.
La niña, resignada, salió de la oficina de su padre y caminó hacia las escaleras para subirlas de a poco.
Se encontró con su niñera, quien le estaba acomodando la recámara.
—¿Orqui?
—¿Qué pasa, hermosa?
—He visto la manera en cómo te miraba Thomas, ¿por qué?
—¿Cómo me veía Thomas?
—Te veía con esa mirada seria y furiosa que suelen tener las personas como papá cuando se enojan mucho.
—No pasa nada, lindura. No ha querido hacerme nada.
—¿No confías en mí? —le preguntó la niña.
—Claro que sí.
—Entonces, ¿por qué no me lo cuentas? No me agradó la manera en cómo te miraba.
Con un suspiro de resignación, Orquídea accedió a contarle el problema.
—Si bien tienes diez años, eres demasiado lista para las cosas que suceden a tu alrededor, y me alegro mucho que seas así, me gusta que seas decidida y valiente, pero siempre juiciosa y precavida.
—¿Qué son esas palabras? —le preguntó frunciendo el ceño.
—Juiciosa es la persona que actúa sabiamente, y precavida, es la persona que actúa con precaución, previniendo los riesgos que podrían presentarse.
—Ya entiendo, ¿y así soy yo?
—Sí, eres muy sabia para tu edad.
—Supongo que las circunstancias me llevaron a eso.
—Eso creo yo también —le dijo su niñera, acariciando su pelo—, en fin, ¿quieres saber lo que pasó?
—Claro que sí —le regaló una sonrisa.
—Thomas de una manera u otra, me amenazó por no haberle dado una respuesta cuando me invitó a salir, me abordó en el camino cuando iba a buscarte para decirme que no atendía sus visitas en la casa. Le dejé en claro que solo llegué aquí por trabajo y no para conocer a alguien —le respondió, y la niña ensombreció su mirada cuando supo aquellas palabras—, no lo tomó para nada bien, y me tildó de mujer fácil. Incluso, hizo el comentario de tratar a tu padre de imbécil —le contestó aquello último, para no preocupar más a la niña.
—¿Qué es imbécil?
—Alguien poco inteligente, o que dice y hace tonterías. Así qué, lo puse en su lugar, en decirle que ante todo, tu padre, es un completo caballero.
—Papá es muy bueno, y amable.
—Y lo es, Felicity.
—¿Y qué te dijo para que te amenazara?
—Me dijo que la cachetada que le había dado, no se iba a quedar así. Sinceramente, me tiene sin cuidado lo que opine de mí. Me preocupa lo que opinen los demás de tu padre, no tiene la culpa del pequeño altercado que tuvimos él y yo.
—Papá conoce bien a Thomas, y sabe bien cómo es de mentiroso, solo para llamar la atención de los demás en el pueblo y en la ciudad. Por lo que tengo entendido, a Thomas le encantan las habladurías.
—Me imagino que sí le gustan.
Y lo que le preocupaba demasiado a Orquídea, era lo que ese Thomas podría desparramar tanto en el pueblo como en la ciudad misma, con tal de hacer quedar muy mal al señor Colleman y a ella también. Porque, sabía muy bien que aquel sujeto, estaba dispuesto a todo con tal de llevar a cabo la amenaza que le había dicho.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor morenitacon el 13 Nov 2016, 18:13

12

Pues no aceptò la invitacion la señorita niñera, bien por ella, ese Thomas no es de fiar creo yo, lo cierto es que no se lo tomò muy bien que digamos esa negativa el señor Thomas, a ver que es lo que harà ahora contra Orquidea, y bueno a ver que hace el señor Colleman cuando la niña le cuente la verdad.
Esta nena muy lista la verdad, muy espabilada para su edad.

Toca espera el siguiente capitulo para disipar estas incognitas, venga Silvina que me tienes en ascuas! :?:

Yo espero :geek:
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 15 Nov 2016, 19:12

Me hizo gracia lo de señorita niñera :lol: .
Vamos a ver si Thomas decide hacer algo y, si Colleman decide hacer algo también jaja.
Felicity es muy inteligente y eso en parte en por el maltrato que tuvo por parte de Geraldine, creció de golpe y es directa en sus palabras.
Un beso.


Capítulo 13

La niñera intentó dejar de lado aquellos pensamientos, y volvió a mirar a la niña para comentarle algo que había quedado flotando en el tema de Thomas y su amenaza.
—Ahora que recuerdo, debía preguntarte algo cuando me preguntaste sobre Thomas.
—¿Qué quieres preguntarme, Orqui?
—¿Por qué no le dices a tu padre sobre lo que una vez me contaste, Felicity? Ya eres grande, y tu padre debería saberlo.
—¿Lo que te conté? ¿Te refieres a lo que me hacía Geraldine?
—Sí, exactamente eso mismo.
—No se lo contaré a papá, no quiero revolver el pasado. No quiero recordar lo que me hacía.
—Creo que te haría muy bien contárselo. Por lo menos no lo llevarás a cuestas y te liberarás del sufrimiento, todavía eres una niña para tener que cargar con semejante pesar.
—Papá se enojará conmigo.
—Jamás podría enojarse por eso, Felicity, tenías cinco años, eras una chiquilla, y si no se lo cuentas, se lo contaré yo, y será peor, porque la relación que tienes ahora con tu padre, volverá a la nada, porque pensará que no confías en él.
—Creo que viéndolo de ese modo, tienes toda la razón, sé que papá se disgustará conmigo si no se lo cuento, y se llegue a enterar por otra persona.
—No tiene nada de malo que se lo cuentes, cariño. Es bueno que le cuentes cosas a tu padre, para que la relación entre ustedes prospere. ¿Quieres que lo llame?
—¿Crees que conviene decírselo ahora?
—Yo creo que cuanto antes lo sepa, mejor.
—Está bien, entonces. Llámalo.
Orquídea salió del cuarto y bajó las escaleras, para dirigirse al despacho de Nate, no sin antes ser retenida por Ofelia quien le avisaba que el almuerzo ya estaba casi listo.
—De acuerdo, Ofelia. Enseguida pondré la mesa, pero necesito decirle algo al señor Colleman.
—Muy bien —le comentó, volviendo a la cocina.
Unos sutiles golpes en la puerta, hicieron que Nathaniel se percatara que alguien quería entrar a su despacho.
—Pase.
—Lo vengo a molestar.
—Ya veo. ¿Qué necesita?
—Yo, nada. Es su hija. Quiere contarle algo.
—¿No puede bajar?
—Sí, pero es mejor que usted vaya a su cuarto, estarán más tranquilos allí. Lo que le contará es algo delicado.
Nate se levantó de la silla giratoria enseguida, y pasó por su lado para subir las escaleras, rumbo a la habitación de la niña.
Si no lo veía, no lo creía. Nate corriendo enseguida para su hija, era algo de admiración y felicidad, y Orquídea sonrió enormemente.
Ella, salió del despacho y entró a la cocina para ayudar a Ofelia a preparar la mesa para el almuerzo. Y mientras lo hacía, la muchacha le comentó algo que a la mujer la dejó sumamente descolocada.
—Creo que renunciaré.
—¡¿Qué?! ¿Te has vuelto loca, o qué? —le preguntó la mujer de mediana edad con asombro.
—Para nada, lo he pensado hace tiempo, y ahora con más ganas.
—¿Por qué te quieres ir? ¿No estás conforme con tu trabajo?
—Claro que sí, es algo que adoro. Pero las cosas no han salido como las planeé.
Ofelia quien se dio cuenta del motivo, llevó la conversación hacia otro lado.
—Así que te quieres ir por lo que supuestamente supones, ¿no?
—¿De qué hablas? —le preguntó la joven, entrecerrando los ojos.
—Cosas de vieja.
—¿Qué supones, Ofelia?
—¿Yo? Nada —le respondió, actuando como una completa desentendida.
—Solo estoy pensando en renunciar, porque veo que la relación entre padre e hija está progresando, y va en muy buen camino. Aparte, que si están con esa excelente relación, ya no necesitará una niñera, porque ahora sí son padre e hija.
—La niña te necesita, y el señor, aunque diga lo contrario, también. Estás cómoda aquí, no pasas hambre, ni frío, y tienes una cama donde dormir, si vuelves a tu lugar de origen, será como hacer pasos atrás en vez de avanzar en tu vida, Orquídea. Me has contado que tus padres están bien y se están manteniendo con las materias primas que venden y con la mitad del sueldo que les envías.
—Supongo que tienes razón, ellos están bien, y si vuelvo será para nada. Aunque los extraño horrores.
—Lo sé, siempre se extrañarán a los padres, pero si quieres encaminar tu vida, y tener dinero para comer y enviarles a ellos también, entonces, recapacita y quédate donde estás ahora.
Orquídea quedó pensando aquello último que le había dicho, Ofelia, y mientras tanto, arriba, en la recámara de Felicity, Nate ya se había sentado en el borde de la cama de su hija.
—Me dijo Orquídea que querías hablarme. ¿Qué sucede?
—No es nada malo, o eso creo.
—Solo dímelo, Felicity, luego yo decidiré si es malo o no.
—¿Tú crees todo lo que te cuento?
—¿Por qué no habría de creerte?
—Porque lo que te contaré ahora, pasó hace cinco años atrás.
—Hace cinco años atrás, tú tenías cinco.
—Sí, lo sé, y lo recuerdo también.
—¿Cómo te acuerdas de esa edad? Eras solo una chiquilla.
—Me acuerdo bien porque fue una edad que me marcó, y ese recuerdo es imborrable. Fue el tiempo en que tú salías con Geraldine. Cuando ella venía a casa, se las ingeniaba para desplazarme de tu lado, a tal punto de golpearme e insultarme cuando tú no estabas presente —le dijo, y Nate quedó asombrado.
—¿Geraldine te hacía eso?
—Sí, incluso me tiraba del cabello.
—Nunca te he visto llorar.
—Me amenazaba con cortarme la lengua si lloraba o te lo decía. Por la manera en cómo te quedas mirándome, siento que no me crees.
—No es eso, es que viendo a Geraldine, no parece de ese tipo de mujer.
—Que sea refinada y de buena clase, no le quita lo asquerosa mujer que es. La odio. Odiaba la manera en cómo te envolvía para sus conveniencias, y siempre salirse con la suya, odiaba la forma en cómo te alejaba más de mí, se supone que si una persona quiere a la otra, no la aleja de un hijo, sino, que busca la manera de que todos se lleven bien y sean unidos. Ella, era todo lo contrario a eso. Jamás me gustó para ti, no me importaba si tenías una pareja o si llegabas a casarte, pero no quería que ella fuera tu esposa o mi madre.
—No hice nada de eso, Felicity. Me dejas helado con las cosas que me cuentas, hija. Jamás pensé que Geraldine sería capaz de semejante atrocidad.
—Ya sabes la verdad que siempre mantuve en secreto. Orquídea me animó a que te lo dijera.
—¿Ella lo sabe? —le preguntó con más asombro.
—Sí, se lo conté porque la vi inofensiva y tenía ganas de contárselo a alguien.
—¿Ofelia lo sabe?
—Sí, ella era la que me cuidaba y consolaba cuando Geraldine me golpeaba, e insultaba.
—¿Qué clase de cosas te decía?
—Que era un estorbo, que cuando se casara contigo, te aconsejaría —le contestó y la niña, recordó bien las palabras exactas—, no, mejor dicho, me dijo que iba a persuadirte para que me mandaras a un internado.
—¿Por qué nunca me has contado esto?
—No lo sé. Tenía miedo que no me creyeras, estabas enamorado de ella y no quería que me alejaras más de ti.
—Creo que jamás estuve enamorado de ella, incluso, llegué a no soportar sus actitudes y modales, era demasiado refinada, y conmigo no iban del todo bien esas cosas.
—Me alegro mucho que hayas terminado con ella hace cuatro años atrás.
—Y a mí me alegra que te hayas decidido a contarme el secreto.
Nathaniel abrazó a su hija, y le dio un beso en la coronilla. Ella, se sentó en su regazo y lo abrazó por su cintura, recargando su cabeza en el pecho de su padre.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor morenitacon el 16 Nov 2016, 19:56

:P Hola Silvina!... me gusta como avanza esta relación entre padre e hija, lo que no me gusta es ese secreto tan feo que ocultò la niña durante tanto tiempo y me ha asombrado mucho que la señora Ofelia lo haya sabido todo el rato y no haya hecho nada, :cry: pobre nena, esa Geraldyn es una maluca, vamos a ver que es lo que va a hacer el señor Colleman con esta información tan importante cuando vuelva a verla, porque estoy segura de que ese encuentro se dará en cualquier momento.

Mmmm.. y bueno, espero que Orquidea se lo piense mejor antes de renunciar.

:geek:
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Re: Vientos de Cambio

Notapor nobbs el 20 Nov 2016, 16:16

Ya puesto al día con las andanzas de Orqui y compañía, esto está que arde, abortada la fuga de Felicity, cachetada al deslenguado de Thomas y desenmascarada la malvada Geraldine, ya decía yo que me caía mal esta señora, aunque también me sorprende que Ofelia supiera algo de como trataba esta a la niña y no dijera nada, a no ser que el señor Coleman sea de esos que cuando están enamorados no ven lo que tienen delante de las narices.......A la espera de ver como continua la historia
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 21 Nov 2016, 14:31

morenitacon escribió::P Hola Silvina!... me gusta como avanza esta relación entre padre e hija, lo que no me gusta es ese secreto tan feo que ocultò la niña durante tanto tiempo y me ha asombrado mucho que la señora Ofelia lo haya sabido todo el rato y no haya hecho nada, :cry: pobre nena, esa Geraldyn es una maluca, vamos a ver que es lo que va a hacer el señor Colleman con esta información tan importante cuando vuelva a verla, porque estoy segura de que ese encuentro se dará en cualquier momento.

Mmmm.. y bueno, espero que Orquidea se lo piense mejor antes de renunciar.

:geek:


¡Hola morenita!
Muchas gracias por gustarte cómo va la relación entre padre e hija, ocultó esa situación porque Nate en su momento se comportaba mal con su hija, sabemos que no le prestaba demasiada atención por parecerte bastante a la madre de Felicity, pero gracias a Orquídea, la niña cambió mucho y vuelve a ser feliz.
Suponemos que no se le moverá un pelo cuando la vuelva a ver.
Esperemos que no renuncie, sería triste para la niña y aunque él no lo reconozca, para Nate también.
Un beso.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 21 Nov 2016, 14:41

nobbs escribió:Ya puesto al día con las andanzas de Orqui y compañía, esto está que arde, abortada la fuga de Felicity, cachetada al deslenguado de Thomas y desenmascarada la malvada Geraldine, ya decía yo que me caía mal esta señora, aunque también me sorprende que Ofelia supiera algo de como trataba esta a la niña y no dijera nada, a no ser que el señor Coleman sea de esos que cuando están enamorados no ven lo que tienen delante de las narices.......A la espera de ver como continua la historia


¡Hola nobbs!
Gracias por seguir leyendo la historia. :)
Orquídea no iba a permitir que la niña se fuera y para eso debían quedar claras las cosas entre padre e hija.
Vamos a ver qué tramará Thomas y por otra parte, qué pasará con Geraldine.
Ofelia nunca le habló sobre ese tema a Nathaniel porque sabía que no iba a hacerle caso, solo iría a pensar que eran imaginaciones de la niña porque tenía una pareja y estaba celosa.
Bueno, Colleman en su momento, era de esos hombres que cuando están enamorados se olvidan de todo a su alrededor.
Un beso.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 21 Nov 2016, 14:44

Capítulo 14

Semanas pasaron desde aquella conversación entre padre e hija, y el lazo paternal, cada vez era mucho más fuerte que antes. Orquídea, comenzaba a integrarse a aquella pequeña familia compuesta por dos personas. Nate, había cambiado mucho desde la primera vez que la joven lo había conocido, y él creía que la muchacha, estaba haciendo un gran trabajo al cuidar a su hija, y no ser tan directa en decirle las cosas, se las decía, sí, pero con sutileza y una vuelta de rosca en el tema o la opinión que quería darle con respecto a diferentes asuntos.
Y Felicity, estaba muy contenta por el rumbo que estaban tomando las cosas, se llevaba de maravillas con su padre, al punto de ser muy cariñoso y atento con ella, y Orquídea la mimaba como ella quería, y siempre era su confidente. Lo único que restaba, era tratar de emparejar a padre y niñera, y sabía que con su ayuda o no, los dos iban a terminar juntos, porque veía la manera que miraba su padre con disimulo a la niñera, y ella, aunque no daba motivos para algo, la niña intuía que Orquídea algo sentía por su padre.
Un sábado por la tarde, del sexto mes de trabajo de Orquídea, la niña, estaba ansiosa en saber lo que se iba a poner su niñera para el festival del pueblo.
—¿Irás al festival, verdad?
—Creo que sí.
—Papá dijo que irá —le dijo Felicity para ver la cara que ponía ante la respuesta.
—Tu padre es dueño de hacer lo que se le plazca, Felicity, y a mí no me dio la noche libre, por lo tanto, veré si voy o no. Tengo que cuidarte, he llegado aquí por trabajo, no por diversión.
—Que salgas una noche, no pasa nada, aparte, ya soy bastante grande para cuidarme sola, y no hay problema si me quedo sola.
—Con diez años, ni siquiera el trasero te sabes limpiar bien —le respondió y ambas rieron a carcajadas.
Así siguieron la charla, parecían como dos hermanas, aunque Felicity, en su interior, anhelaba que su niñera, se convirtiera en su madre, una madre que jamás conoció y quiso tener, hasta el día en que conoció a Orquídea.
Nathaniel, subió las escaleras para irse a su dormitorio, para prepararse para ir al festival del pueblo, y cuando pasó por el cuarto de su hija, vio a ambas a través de la puerta entornada.
De inmediato, frenaron la charla y Orquídea le comentó algo a Felicity, para que Nate también escuchara.
—Me parece que tenemos un fisgón.
—¿Ah, sí? —le preguntó la niña siguiéndole el juego.
—Sí —le contestó Orquídea, y la niña, abrió la puerta de golpe.
—¡Pillado! —le gritó con risa.
—No las estaba espiando —se excusó con disimulo.
—No, claro que no, papá. ¿Y bien, irás al festival?
—Ya te dije que sí.
—Bueno, podrías darle la noche libre a Orquídea, e ir juntos al festival.
—¿Y tú con quién te quedarás? —le preguntó él.
Aquella pregunta, resonó en la mente de Orquídea, ya que jamás se la había esperado. Podía haber dicho miles de cosas, menos esa respuesta. No negó, ni hizo algún otro comentario de más cuando su hija le había sugerido que fueran juntos al festival.
—Me puedo quedar sola.
—De eso nada, señorita. O te quedas con Ofelia, u Orquídea no va.
—Ofelia ya se ha ido a su casa, no es horario para que le pidas que me cuide.
—Entonces te llevaré a su casa, ahora mismo la llamaré.
—Está bien, yo no tengo problema en quedarme con ella —le dijo Felicity con una enorme sonrisa en su rostro.
Una sonrisa que para la niña, reflejaba varias cosas, felicidad, entusiasmo, alegría, y sobre todo, ver cómo poco a poco su padre y su niñera, hacían las cosas juntos, y se acercaban un poco más.
El padre de la niña se retiró a su cuarto para vestirse, mientras que ellas dos, entraban al dormitorio de Orquídea para que ella se preparara también.
Felicity quedó encantada con el lindo vestido corto que la joven se había comprado. Era la primera vez que la veía tan arreglada, y sabía que a su padre le iba a gustar mucho más.
No pasaron muchos minutos para que ambos se arreglaran por separado, y cuando el padre terminó, él se dirigió a la habitación de la niña. No vio a ninguna de las dos, por lo que supuso que estarían en el cuarto de Orquídea. En el pasillo, a mitad de camino, la niñera ya estaba abriendo la puerta para dejar salir a Felicity, y luego salir ella también.
—Señorita D'Ore, se ve bien.
—¿No se ve linda, papá?
—Sí, Felicity, se ve linda la señorita.
Los tres quedaron en silencio por unos momentos, hasta que fue Felicity quién volvió a hablarle a su padre.
—¿Me llevarás con Ofelia?
—Sí, la acabo de llamar y me dijo que no tiene problema.
—Seguro que no —le dijo—, más sabiendo si ustedes se van juntos al festival —comentó entre dientes.
—¿Qué has dicho? —le preguntó su padre.
—Nada, digo que seguro que no le importa que me quede unas horas con ella y su marido.
—No, claro que no. En fin, ¿ya está lista? —le preguntó a Orquídea.
—Sí, ya estoy lista.
Los tres salieron de la casa, y Nate condujo hasta la casa de Ofelia. Cuando el padre dejó a su hija al cuidado de la cocinera, la mujer le habló.
—¿Así que irá al festival con Orquídea?
—Sí, bueno, no precisamente así. Ella tenía pensado ir a ver de qué se trataba, y yo había decidido ir también, Felicity sugirió llevarla para que ella no fuera sola.
—Ya veo. Lo raro, es que no puso objeción.
—¿Por qué habría de ponerla?
—Solo lo digo. Vuelva a la hora que quiera, si gusta, Felicity se puede quedar a dormir.
—¿Puedo papá?
—Si tú quieres, está bien por mí.
—Gracias —le dijo la niña abrazándolo por su cintura.
—Vaya tranquilo, y diviértase con Orquídea en el festival.
—Gracias.
Nate volvió a subirse a la camioneta, y condujo hacia el festival del pueblo. El ambiente dentro de la camioneta no era muy ameno, y Orquídea se sintió por primera vez realmente incómoda estando con él a solas.
Por lo menos, el trayecto hacia el lugar donde lo hacían no era tan lejos, y llegaron en unos minutos posteriores.
El hombre, ayudó a bajar a la joven de la camioneta y ambos caminaron a la par hacia el establo donde se estaba realizando el festejo.
La muchacha se puso nerviosa de ver tanta gente, y peor aún, no conocía a nadie. Al único que divisó junto a otros vaqueros, había sido a Thomas, quién reía a carcajadas mientras bebía a raudales cerveza.
Lydia se acercó a ellos, y Orquídea se sorprendió de verla, ya que no la había visto entre la multitud de gente.
—Señor Colleman, me alegro mucho que haya venido, y sobre todo, acompañado —le contestó mientras miraba a la joven, quién le sonrió.
—Hola, Lydia.
—Hola, Orquídea. Me alegro que hayas querido venir, te divertirás mucho. En fin, los dejo tranquilos, pásenla bien.
—Gracias —le dijeron los dos.
—¿Quiere un poco de ponche, señorita?
—Bueno.
Nathaniel fue en busca de un poco de ponche para los dos, dejando a solas a Orquídea. Ella quedó esperando en un rincón, mientras que vio acercarse a ella, Thomas.
—Creí que no irías a venir, como no sueles salir con nadie, me extraña que vengas acompañada de Colleman.
—No te interesa con quién he venido, Thomas. No tengo porqué darte una explicación.
—¿Es mejor él que yo?
—No estoy saliendo con él.
—Podría desparramar cierto rumor que no te convendría para nada.
—¿Qué buscas de mí?
—Quiero salir contigo.
—Ya te he dejado claro que no quiero salir contigo, te he agradecido tus invitaciones, pero las rechacé porque no quiero tener nada con nadie.
—Escúchame bien —le dijo sujetándola del brazo—, te conviene que salgas conmigo, porque soy capaz de desperdigar el rumor de que eres una mujerzuela y te le abres de piernas a Colleman —le terminó de decir, y ella se soltó de su agarre.
—No te tengo miedo, Thomas. Por mí, puedes decir lo que se te pegue la regalada gana decir.
—No le dará una buena imagen a Colleman si escucha ese rumor.
—No creo que le afecte mucho.
Nate apenas vio la escena, se dirigió hacia ellos, trayendo en sus manos los ponches.
—¿Qué quieres, Thomas? —le preguntó al hombre y le entregó un vaso de ponche a Orquídea.
—Nada, solo quería saber cómo se encontraba Orquídea, hace mucho que no la veo, ¿verdad? —le dijo mirando a la joven para que le dijera una mentira.
—¿Por qué mientes? Más que saber cómo estaba, me estabas amenazando —le dijo directa y muy seria.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor nobbs el 23 Nov 2016, 06:45

Ay, ay que pasará, que pasará, Silvina, eres mala, me has dejado en ascuas, solo te ha faltado poner al final, Continuará, como cuando estás mirando un episodio de algo en televisión y en lo mejor van y lo cortan :lol: :lol:

A la espera de lo que acontezca en ese festival, muchas gracias por compartir estos Vientos de cambio
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Re: Vientos de Cambio

Notapor morenitacon el 23 Nov 2016, 15:52

14

Aaay!... vaya carácter el de la Orquídea, así se hace chica!, nada de andar tapando la sinverguenzura del Thomas, vaya con éste hombre... veremos ahora que le contesta el Colleman, coge cuerpo el Festival, si señor, esto se pone bueno ;) toca ir a por cotufas para leer el próximo capitulo el cual promete.. yo por aquí con los deditos golpeando el borde de la mesa a la espera...


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