Vientos de Cambio | COMPLETA

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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 06 Dic 2016, 05:45

Pido disculpas. Estuve bastante ocupada en éstas semanas que pasaron, pero ya volví a la normalidad. De paso, les dejo dos capítulos seguidos para que lo disfruten. Un beso.

Capítulo 15

Thomas quedó demasiado sorprendido ante lo directa que había sido Orquídea, y procuró comenzar a alejarse de ellos dos, por el momento.
Una vez que Thomas había dejado de ser un problema, fue Nate quien vio de lejos a la que tiempo atrás había sido su pareja, y lo único que quería era desaparecer de su vista.
—¿Baila conmigo, señorita? —le preguntó él, mirándola a los ojos.
Orquídea quedó con el ponche a mitad de camino hacia su boca, ante la pregunta de su jefe. La joven se encontraba en un dilema, y no sabía qué hacer. Si lo aceptaba, los demás iban a pensar cualquier cosa, y si no lo aceptaba, lo estaba rechazando.
—Por favor...
Su súplica hizo estragos en ella, y terminó aceptando bailar con él. Dejó el vaso de ponche sobre la mesa cercana a ellos, y fueron al centro del establo para bailar. Bailaron desde música country, hasta un pequeño vals con un par de violines.
Era la primera vez que ambos estaban así de juntos, y aunque Nathaniel lo negara, se sentía realmente bien. Orquídea había quedado desconcertada con lo que le pasaba en aquellos momentos con él, ya que no se sentía nerviosa ni mucho menos, estaba tranquila y cómoda, pero sabía bien que eso que sentía no estaba bien. Era algo imposible sentirse atraída por el padre de la niña que estaba cuidando y Orquídea iba a intentar que no pasara a mayores.
Apenas la música terminó, ellos se separaron, y la joven se disculpó con él, saliendo del establo para tomar un poco de aire fresco, él quedó desconcertado y preocupado por la reacción de ella, creyendo que algo había hecho mal.
Nate iba hacia Orquídea cuando escuchó una voz a su espalda. Aquella voz irritante, había vuelto a aparecer luego de cinco años, y aunque ella continuaba llamándolo, él siguió adelante sin darse la vuelta para mirarla.
Fuera del establo, la joven había quedado observando las estrellas en el firmamento, hasta que alguien la trajo a la realidad.
—Deberías saber muy bien que no te conviene enfrentarme —le dijo saliendo del arbusto que estaba a pocos metros de allí, mientras encendía un cigarrillo.
—Lo hago porque no me gustan los hombres que insisten, deberías haberte quedado conforme con las cosas que te había dicho de un principio, y te las vuelvo a repetir, no quiero tener nada contigo, ni siquiera una salida como amigos. No estoy para salir con nadie.
—¿Pero sí aceptarías salir con Nathaniel, verdad? —le preguntó, escupiendo cada palabra con los ojos entrecerrados.
—No, creo que estás confundiendo las cosas, él es solo mi jefe, Thomas.
—Lo dudo mucho que así sea. Nadie sabe lo que pasa de la puerta hacia dentro en esa casa, y bien puedo desparramar rumores que ni a ti y ni mucho menos a él le convendrían, incluso podría salir perjudicada Felicity.
—Felicity no tiene nada que ver en esto, no tienes derecho a meterla en este asunto, y mucho menos decir cosas que sabes bien no son verdad.
—La gente se alimenta de rumores, y peor son en los pueblos.
—¿Qué es lo que quieres, Thomas? —le preguntó enfurecida, acercándose a él para enfrentarlo.
—A ti, te quiero a ti —le respondió sujetándola de los brazos fuertemente.
—¡Suéltame! —le gritó intentando zafarse de su agarre.
—¿Por qué no vamos a un lugar más tranquilo?
—Te dije que me soltaras, Thomas —le volvió a repetir pero el hombre hacía oídos sordos.
La fuerza con la que la arrastró hacia los arbustos fue peor de lo que Orquídea había imaginado, incluso detuvo el andar clavando sus tacos en el pasto, pero ni eso daba resultado. Cuando Thomas sintió que ella se resistía, se acercó a la muchacha y sujetándola del maxilar le habló.
—Calientas las braguetas sin luego atenerte a las consecuencias, y eso no lo tolero, me dejaste como un imbécil las veces que fui a la casa para verte, incluso me plantaste varias veces cuando te invité a salir.
—Yo no te he plantado ni mucho menos, siempre te dije que no quería salir contigo, tú eres el obsesivo conmigo. No quieras echarme la culpa —le contestó enojada, queriendo soltarse del apretón que le estaba dando en la mandíbula y en la cintura.
Orquídea, con decisión le dio vuelta la cara, y Thomas lleno de cólera le dio un golpe de puño cerrado en una de sus mejillas. La joven cayó sentada en el pasto y Nate se avalanzó sobre Thomas para golpearlo.
—¡Ni se te ocurra volver a molestarla, porque te las vas a volver a ver conmigo, Thomas! ¡Desaparece de mi vista, gusano!
El hombre que yacía en el piso, se incorporó y con la cabeza gacha, salió disparado de la vista de los dos.
—¿Te encuentras bien? —le preguntó Nate a la joven.
—Sí, gracias.
Nathaniel la ayudó a levantarse, y ambos quedaron mirándose.
—Está comenzando a hincharse, será mejor que volvamos a la casa.
—Está bien.
—¿Por qué se ha ido del establo?
—Necesitaba un poco de aire, no sabía que Thomas estaba por aquí también. Si sabía que todo esto iba a pasar, no habría pisado jamás este pueblo.
—No me gusta que hable así.
—¿Por qué no? Es la verdad. Tenía que haberme ido a Loveland, sin importarme que gastaba el poco dinero que llevaba encima.
—Si habría ido a Loveland, jamás la hubiera conocido.
—Se habría ahorrado problemas —le dijo ella comenzando a llorar.
—Usted no es un problema. Usted es increíble, y no quiero que piense esas cosas, no quiero que se vaya, porque la necesito.
Orquídea se quedó petrificada al escuchar aquellas palabras de la boca de Nathaniel. No tenía idea que su jefe la necesitara, y aunque era posible que sí lo hacía, no tenía que ilusionarse con alguien como él.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 06 Dic 2016, 05:48

Capítulo 16

Nathaniel, había metido la pata en haberle dicho aquellas palabras. No estaban bien, más cuando solamente era la niñera de su hija, y alguien que veía muy lejos de conquistar. No por él, sino por ella, porque sabía bien que Orquídea no estaba interesada en él.
—Perdóneme, señorita. No fue mi intención haberle dicho tales cosas, solo lo dije pensando en mi hija, ella la necesita, es su niñera y no habría sido bueno que Felicity jamás la conociera.
—Sí, tiene toda la razón, señor Colleman —le contestó ella, quedándose definitivamente destrozada.
—¿Qué le parece si nos vamos ya?
—Sí, sería lo ideal.
Ambos caminaron hacia la camioneta, sin ser vistos por los demás pueblerinos que estaban dentro del establo.
Una vez que entraron al habitáculo, ninguno de los dos volvió a hablar hasta la casa de Ofelia, en donde Nate retiró a su hija. Felicity fue la que más extrañada se quedó al comprobar que ni siquiera habían pasado tres horas desde que ellos la dejaran con Ofelia y su marido.
—¿Ha pasado algo? —les preguntó apenas entró a la camioneta.
—No, Felicity. Solo estuvo un poco aburrido el festival —le respondió su padre.
—El festival siempre es divertido, todos los años la gente dice que es muy bueno, ésta vez no puede ser la excepción. Aquí hay algo más —comentó la niña.
—Geraldine —dijo al fin su padre, ante la insistencia de su hija.
—Me lo debí de suponer, estoy bien segura que intentó acercarse a ti —dijo ella, cruzada de brazos y enojada.
—Intentó, pero no lo logró, porque le pedí a la señorita D'Oré que bailara conmigo.
Orquídea se hundió más en el asiento, porque llegó a la conclusión que solo había bailado con ella por esa razón, para sacarse de encima a su ex pareja. Aunque sabía que ella estaba allí, y que él la había sacado a bailar por ese motivo. Una cosa era intuirlo, y verlo con sus propios ojos, pero otra cosa diferente era que Nate lo dijera frente a ella, y más incómoda se sentía, por intentar ilusionarse por nada.
—¿Solamente por eso sacaste a bailar a Orquídea, papá? —le preguntó la niña confusa y algo molesta.
—¿Por cuál otro motivo iba a sacarla a bailar? —le inquirió él, frunciendo el ceño y dándose cuenta tarde que había hablado de más.
—Pues porque gustas de ella. ¿Qué no? —le apuntó su hija, de manera inquisidora.
—Felicity, estás leyendo demasiados cuentos.
Orquídea quién solo escuchaba la conversación de ambos, se rió al comprobar que Felicity le estaba ganando con la lengua a su padre.
—¿Y usted, de qué se ríe? —le preguntó Nate, mirándola.
—Me rió porque su hija tiene la lengua más afilada que usted.
—Papá no me va a ganar en esto. Yo sé muy bien lo que veo, y lo que intuyo. No me creo ninguna historia dentro de mi cabeza. El problema es que, papá no se da cuenta de las cosas.
Nate solo condujo hasta la casa, y dejo a su hija que imaginara cosas.
Lo cierto era que, él en verdad estaba comenzando a sentir algo por Orquídea.
El problema era que no sabía si ella, estaba sintiendo lo mismo por él.
Poco tiempo después, llegaron a la casa, y Nate fue a su cuarto luego de decirles las buenas noches. Orquídea ayudó a Felicity a meterse dentro de la cama, y pronto la joven se retiró a su recámara.
El domingo, había sido monótono, aburrido y con una nueva discordia en puerta.
Alguien tocó a una hora inapropiada, el timbre de la casa de Nathaniel, y fue Felicity quien se despertó antes que ellos dos. Miró por la ventana de quién se trataba, y a las corridas bajó las escaleras, y fue a abrirle la puerta.
—Vaya, pero si ya está bien crecidita la Felicity que una vez conocí.
—Ahórrate esas lindas palabras, Geraldine. ¿Qué quieres?
—¿Está tu padre?
—No, sigue durmiendo con mamá.
—¿Tu madre? Tú no tienes madre.
—Pues desde hace tiempo, tengo una -le contestó la niña con una sonrisa de triunfo en su rostro.
—¿No podrías despertarlo? Anoche lo vi en la fiesta del establo, y supe que no quiso hablar conmigo.
—Por algo será ¿no? Y no voy a despertarlo porque tú me lo digas, mamá se molestará mucho.
—¿Acaso se casó con una arpía?
—Ese título te lo dejo a ti. Lo sabes ejecutar a la perfección.
Geraldine, entrecerró los ojos y miró a Felicity con total odio. Siempre la había odiado, y más aún cuando se había vuelto casi una adolescente y con lengua afilada.
—Dile a tu madre que no te afile tanto la lengua.
—Mamá me enseña a afilarla, para defenderme de serpientes como tú. Sino, tienes algo más para decirme, me gustaría volver a dormir —le dijo, y le cerró la puerta en la cara.
El problema que se le avecinaba a Felicity, quizá iba a ser peor que las mentiras que le había dicho a Geraldine. Cuando giró para caminar hacia las escaleras, se encontró de frente con su padre, quien había escuchado todo.
—Papá —le dijo ella, sin esperarlo y con los ojos abiertos del asombro.
—¿Por qué le mentiste?
—Porque quise, porque la odio.
—Aunque la odies, no tienes porqué mentirle.
—Si le mentí fue por algo, para que se alejara de ti.
—¿No mediste las consecuencias, verdad? Pueden decir cualquier cosa de Orquídea.
—¿Así que la llamas por su nombre, ahora? ¿Por qué no la llamas así cuando está ella presente? ¿Tienes miedo, o tartamudeas?
—No te pases de lista conmigo, Felicity.
—Es la verdad, y no lo quieres ver. No quieres ver que en verdad gustas de ella, me da risa la manera en cómo lo niegas.
—¿No te importa que luego digan algo malo de tu niñera?
—Me importa poco lo que piensen los demás de ella, y de nosotros dos. Ninguno del pueblo tiene que hablar mal del otro, porque ninguno de ellos es una blanca palomita.
—¿Por qué crees eso?
—Ay papá, todos deben de tener un secreto, nadie puede hablar mal del otro porque primero tendrían que verse ellos mismos. Y con respecto a lo que me interesa ¿vas a seguir negándomelo?
—¿Qué quieres saber, Felicity?
—Lo que ya sabes bien, papá.
—Sí, me gusta tu niñera.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor nobbs el 07 Dic 2016, 18:34

Holita Silvina, un autentico placer volver a leerte por aquí, muchas gracias por estos dos nuevos capítulos :D

Pues vaya con Tomas, menudo elemento que esta hecho, da un poco de miedo el como pueda actuar en un futuro tras haber sido corrido de esta manera. Por otro lado, vaya con el señor Coleman, no lo puede hacer peor, menudo tacto, que torpe al decir las cosas, menos mal que ahí está Felicity para ponerle al orden, a él y a Geraldine, que a lo tonto a lo tonto ya está ahí intentando meter las narices en la vida de nuestros protagonistas.....A la espera de la continuación ;)
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Re: Vientos de Cambio

Notapor morenitacon el 08 Dic 2016, 15:49

15 y 16

HOLA Silvina!.. es bueno verte de regreso!.

Uy uy! el Colleman finalmente ha confesado... bueno, ante una personita como la que tiene en frente poco puede hacer :D demasiado lista esta niña.
Me temo que la Geraldine volverá como Matrix... Recargada, :x creo que quedò molesta, como no vaya a conseguirse de aliado al Thomas, vaya vergüenza la que pasò, pero bien merecido, él mismo sentó un precedente de lo que es como persona.
Toca esperar para ver qué pasos dará el Colleman para conquistar a la señorita niñera :) ... será interesante ver de qué será capaz el hombre de hielo para conquistar a una chica.
Yo por aquí frotándome las manitas para ver como pone las cosas en su lugar y se lanza a la conquista de la Orquídea que es toda dulzura :lol:
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 07:56

Hola, pido disculpas por no haberla actualizado seguido. Tuve problemas para ingresar al foro, había olvidado la contraseña y cuando pedía para que me proporcionaran una provisoria, no me dejaba entrar, incluso intenté registrarme con un nuevo usuario y nunca me dejó acceder, hasta que al fin pude entrar.
Por la espera que tuvieron, les dejaré dos capítulos seguidos para que los disfruten. Una vez más, muchas gracias por interesarse en la novela.

Un beso.
Última edición por SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 08:26, editado 2 veces en total
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 07:59

nobbs escribió:Holita Silvina, un autentico placer volver a leerte por aquí, muchas gracias por estos dos nuevos capítulos :D

Pues vaya con Tomas, menudo elemento que esta hecho, da un poco de miedo el como pueda actuar en un futuro tras haber sido corrido de esta manera. Por otro lado, vaya con el señor Coleman, no lo puede hacer peor, menudo tacto, que torpe al decir las cosas, menos mal que ahí está Felicity para ponerle al orden, a él y a Geraldine, que a lo tonto a lo tonto ya está ahí intentando meter las narices en la vida de nuestros protagonistas.....A la espera de la continuación ;)


Hola nobbs, muchas gracias por gustarte los capítulos. :)
Las cosas entre los personajes se están volviendo un poco complicadas, esperemos que más adelante las cosas se solucionen y, sobre todo, que Nathaniel, tenga un poco más de tacto jaja.

Un beso.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 08:04

morenitacon escribió:15 y 16

HOLA Silvina!.. es bueno verte de regreso!.

Uy uy! el Colleman finalmente ha confesado... bueno, ante una personita como la que tiene en frente poco puede hacer :D demasiado lista esta niña.
Me temo que la Geraldine volverá como Matrix... Recargada, :x creo que quedò molesta, como no vaya a conseguirse de aliado al Thomas, vaya vergüenza la que pasò, pero bien merecido, él mismo sentó un precedente de lo que es como persona.
Toca esperar para ver qué pasos dará el Colleman para conquistar a la señorita niñera :) ... será interesante ver de qué será capaz el hombre de hielo para conquistar a una chica.
Yo por aquí frotándome las manitas para ver como pone las cosas en su lugar y se lanza a la conquista de la Orquídea que es toda dulzura :lol:


Hola, morenitacon.
Nate es tan seco a veces que creo que ni Orquídea sabe si tiene o no sentimientos, unos sentimientos que ella está sintiendo desde hace tiempo y que tiene miedo de decírselos. Lo bueno es que está su hija para darle un empujoncito si se atora jajaja.
No creo que Thomas sea tan capaz de aliarse a la retorcida de Geraldine. Veremos lo que sucede luego entre todos los personajes.
Un beso.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 08:17

Capítulo 17

Felicity fue hacia su padre para abrazarlo por su cintura, y ella lo miró sonriéndole.
—¿Has visto que no fue tan difícil habérmelo dicho?
—No, no lo ha sido.
Una voz por detrás los interrumpió.
—¿Me llamaron? —les preguntó Orquídea a ambos.
—No. Solo le dije a Felicity, que tenía que dejarte dormir, ya que mi hija quería despertarla.
—No habría tenido problema en que su hija me despertara, estoy para lo que necesite ella.
—Es domingo, y es bueno dormir un poco más de lo habitual también.
—Ya que estamos los tres levantados, ¿por qué no desayunamos en el jardín? Es un día hermoso ¿no les parece? —les preguntó la niña, mirando a ambos.
—Está bien, desayunaremos donde tú quieres, Felicity —le dijo su padre.
Orquídea, ayudó a Felicity a ducharse y luego vestirse, y pronto ambas bajaron a la cocina para preparar el desayuno y llevarlo en bandejas a la mesa del jardín.
Nate las estaba esperando sentado en una de las sillas de hierro forjado.
—No pensé que se tomaría el trabajo de acomodar la mesa para el desayuno —le respondió Orquídea, apoyando la bandeja que tenía una tetera, una azucarera, una jarra de café y tres tazas.
—Papá cuando quiere, es rápido —acotó la niña, dejando la bandeja de los alimentos sobre la mesa también.
—Ya lo veo —comentó la niñera, y se sentó luego de que la más chica se sentara antes.
—Parecen una pareja de enamorados —emitió Felicity luego de sorber un poco de su taza de té.
Orquídea se ahogó con el líquido ámbar oscuro, y Nathaniel miró a su hija de manera seria. No le había gustado nada el comentario de su hija, y ella, a pesar de ver a su padre con muy mala cara, le sonrió sin tapujos.
—Deja desayunar a tu niñera con tranquilidad, Felicity.
—Lo siento, Orquídea. No fue con mala intención lo que he dicho.
—No te preocupes, cariño. No pasa nada.
Aquel comentario de Felicity, dejó a los tres sin retomar una conversación, y la niña se las ingenió para volver a sacar un tema de conversación entre ellos.
—¿Papá? Me gustaría ir a cabalgar ¿no tienes un potrillo manso?
—Tendré que echar un vistazo al cobertizo. Hace meses que no me doy una vuelta por los campos, y creo que mis empleados necesitan ver la presencia de su patrón.
—¿Tiene caballos? —le preguntó con curiosidad, Orquídea.
—Sí, caballos, otros animales y campos.
—¿Campos de qué?
—De trigo y zinnia.
—¿Zinnia? Jamás escuché ese nombre.
—Es una flor. Felicity me insistió hace unos años atrás en que quería tener algunos campos de flores, luego de tanto insistirme le pregunté cuál de todas le gustaba, ya que en Colorado Springs no todas las flores perduran, y son muy pocas las especies de flores que son resistentes durante todo el año, así qué, le di un listado de las flores que se podían sembrar, y ella me dijo que la zinnia le gustaba mucho.
—¿Y de qué color es? —le preguntó Orquídea.
—Tenemos dos colores, anaranjadas y violáceas. Felicity quiso ambos colores, y no quedaron mal cuando florecieron —le dijo, mientras miraba a su hija con una sonrisa.
—Papá, exporta trigo y zinnias. Las últimas, las exporta fuera de la ciudad.
—¿Aquí no compran sus flores?
—Sí, las compran, pero más quieren el trigo que cosecho. Es un bien esencial.
—Ya lo creo que sí, todo el mundo lo consume, y si es de buena calidad y relativamente en buen precio, más personas se lo comprarán.
—Podríamos mostrarle los campos de zinnias a Orquídea ¿no, papá?
—Sí, si ella quiere, se los podemos mostrar.
—No quiero molestar.
—No es ninguna molestia, luego del almuerzo, podemos llevarte a que los conozcas —le dijo Nate.
—Está bien. Me gustaría verlos —les comentó, y luego le sonrió a Felicity.
Al terminar el desayuno, levantaron los trastos sucios y los colocaron en las bandejas para ser llevados a la cocina, en donde Orquídea los lavó, y Felicity los secó y guardó.
Durante el tiempo que había libre hasta el almuerzo, Nate entró a su dormitorio para recostarse en la cama, y volver a pensar en Orquídea y en lo que había dicho su hija.
A pesar de haberla mirado con mala cara, Felicity tenía toda la razón del mundo, se estaba enamorando de la niñera de su hija, y eso no estaba del todo bien.
Orquídea, por su parte, no quiso pensar en las palabras de Felicity, y prefirió comenzar a hacer el almuerzo, era mejor ocupar la mente en la preparación de la comida, que estar pensando en lo que la niña había comentado cuando ella terminó por ahogarse con el té.
Unas tres horas después de almorzar, los tres se subieron a la camioneta, y Nathaniel condujo hacia sus campos.
No tardaron mucho tiempo, por lo que posterior al viaje por el camino interno de ripio de la casa hacia los campos, el hombre estacionó el vehículo y se bajaron.
Entraron a los campos de zinnias a través de una tranquera cerrada que Nate abrió para darles el paso a su hija y a la niñera.
Nate y Felicity le mostraron los extensos campos de zinnias a Orquídea, con sus anaranjados y violáceos colores.
La muchacha, se había quedado fascinada con la combinación de colores que contrastaban con el azul del cielo, pintado por unas pequeñas nubes de algodón.
—Es una belleza para la retina —comentó con alegría Orquídea.
Nathaniel, cortó una zinnia en color violáceo, y se la colocó a la joven, en un costado de su cabello.
—Preciosa —fue lo único que le salió de sus labios, mientras la contemplaba con total amor.
Orquídea se había quedado asombrada y callada, cuando escuchó aquella palabra de la boca de su jefe.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor SilvinaBSB el 09 Feb 2017, 08:21

Capítulo 18

Orquídea, quien no quería volver a pasar por una situación embarazosa, le habló a su jefe, pero con respecto a la flor puesta en su cabello.
—¿La flor? —preguntó intrigada.
—Usted. Le queda muy bonita al rostro.
—Gracias, señor Colleman.
—Te queda muy linda la flor, Orqui.
—Gracias, Felicity.
Felicity miró a su padre, y luego terminó por darle un codazo disimulado para que le diera conversación a su niñera.
—Si gusta, de tanto en tanto podría traerla aquí para que corte las flores que quiera y ponerlas en algunos floreros dentro de la casa —le sugirió a Orquídea y la niña sonrió con la respuesta de su padre.
—Se lo agradezco mucho, pero no creo que sea conveniente cortar las flores de sus campos.
—Son mis campos y los de Felicity también, no creo que a ella le disguste la idea.
—No, para nada. Al contrario, me gusta que por lo menos de a poco comiences a ser un poco más de la familia. No me malinterpretes, te quiero mucho, y eres muy buena conmigo, pero creo que no te vendría nada mal un poquito de afecto por parte de un par de extraños si quieres considerarnos así.
—No los encuentro extraños a ninguno de los dos, pero tampoco me conocen de hace un año. Pero bueno, si quieres que sea un poco más abierta a ti, y si tu padre lo cree bien, lo haré.
—No tengo problemas en que sea así con mi hija, creo que desde que ha llegado aquí, ha sido siempre usted misma, sin pelos en la lengua, y enfrentándose a mí a pesar de poder ser echada.
—Lo ha hecho una vez, señor Colleman.
—Sí, lo sé, pero gracias a Felicity, no la he echado.
—Pero sigo diciendo que tenía bien merecida esa cachetada, era un insensible e irresponsable en aquel tiempo con su hija. Si ahora pasara lo mismo, volvería a cachetearlo.
—No me cabe la menor duda que así lo habría hecho —le dijo, mientras mantenía una sonrisa.
—Ahora es todo lo contrario, y me alegro mucho de poder ver la diferencia.
—Papá cambió mucho, y todo gracias a ti —le comentó con una enorme sonrisa.
—Creo que más que por mí, cambió porque quiso y porque te quiere también, cariño. Los padres y los hijos jamás tendrían que estar peleados, o jamás tendrían que discutir.
—¿Quiere cortar algunas flores ahora? —le inquirió Nate a Orquídea.
—No tengo manera de cortarlas.
—Traigo conmigo siempre un pequeño maletín con herramientas y demás cosas necesarias —respondió él.
Unos segundos posteriores, Orquídea estaba cortando con cuidado y delicadeza una docena de zinnias de ambos colores. Pronto volvieron a la casa, y Nate les habló a las dos.
—Iré al cobertizo para chequear cómo están las cosas y mañana les avisaré a mis empleados de los cambios que habría que hacer de ser necesarios. Nos vemos a la noche.
—De acuerdo —le comentó la niñera.
—Nos vemos pronto, papá —le dijo Felicity.
Felicity y Orquídea pasaron todo lo que restaba del día en charlar, y acomodar un poco la casa, alrededor de las seis de la tarde, las dos se pusieron a cocinar para que cuando llegara el hombre de la casa, tuviera la cena lista.
Era bastante tarde, cuando Orquídea miró el reloj de la pared de la cocina y comenzó a preocuparse por su jefe. La niña estaba en iguales condiciones que la joven.
—¿No crees que se está tardando mucho en venir? —le preguntó la niña.
—Quizá está haciendo algo y no ha visto su reloj.
—Papá no es de ser impuntual. Jamás lo ha sido.
—¿Nunca? ¿Ni una sola vez? —le preguntó más preocupada.
—No, nunca —le dijo Felicity.
—Llamaré a Ofelia, para decirle si puedes quedarte con ella, mientras yo iré a ver dónde está tu padre.
—¿Sabes cómo ir?
—Tú me lo dirás.
—Es el mismo camino de ripio que hoy hicimos, pero el cobertizo es más adelante que los campos de zinnias.
—Está bien —le dijo, mientras telefoneaba a Ofelia.
Minutos posteriores, Orquídea cortó la llamada con Ofelia.
—Me dijo que no tiene problema en que te quedes con ella.
—Pero yo quiero ir contigo.
—Felicity, no es horario para que salgas. Es muy tarde ya, y prefiero que te quedes con ella y su marido.
—Está bien, pero por favor encuéntralo y tráelo para acá.
—Lo haré, pero primero llamaré a un taxi.
—Puedes usar el auto de papá.
—¿Te parece? —le preguntó con dudas.
—Sí, me parece. Orquídea, ahora no es momento para preguntar si te parece usar el auto de papá, solo quiero que lo traigas acá.
—De acuerdo, lo haré, pero no quiero que te alteres, él estará bien, seguramente se atrasó con algún caballo.
—Eso espero yo también —comentó Felicity.
Ambas se abrigaron, y la muchacha tomó las llaves de la casa y del auto, salieron de la casa para caminar hacia el garaje de la vivienda, en donde Nate tenía un auto de color azul.
Orquídea y la niña se subieron al vehículo y la primera dejó a la niña con Ofelia.
—Por favor, Orquídea, encuentra al señor Colleman, la niña está desesperada.
—Lo encontraré, mientras tanto, mantenla tranquila y distraída.
—Está bien.
Orquídea volvió a subirse al auto y emprendió el viaje rumbo al cobertizo en donde se encontraba su jefe.
Llegó tan rápido y desesperada, que estacionó de mala manera y dejó la puerta abierta para correr hacia el lugar.
Lo llamó a gritos, pero Nate jamás le respondió, entró al cobertizo y miró todos los habitáculos que tenía el establecimiento, y un quejido la alertó de que algo había pasado.
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Re: Vientos de Cambio

Notapor morenitacon el 11 Feb 2017, 19:34

Hooolaaa Silviiina!.. Feliz año!.. espero que este año traiga para ti muchas cosas buenas y bonitas, que bien que has regresado, me apena que hayas tenido que enfrentarte a la tecnología internauta para poder regresar, :D pero me alegra mucho que lo hayas logrado y estés de vuelta para darnos respuestas, la verdad que extrañaba verte por aquí y también por la sección del ahorcado literario, espero que tengas tiempecito de pasarte por allá.
Y bueno, con respecto a estos dos capítulos, una vez mas quedo intrigada por saber que le sucedió al Colleman, mira que desaparecer ahora que tuvo el valor de aceptar sus sentimientos... sabes? me fui enseguida al google para mirar cuales eran las zinnias, ya las conocía pero con el nombre de flor de papel, no supe que era la misma hasta que mirè la imagen, me encantan esas florecillas, tienen una variedad aparte del pompón, que son como gerberas bebes, la gerbera es mi flor preferida, ;) , te digo que el párrafo donde describes el campo de zinnias me trajo a la mente una imagen muy bonita la verdad, hay que mencionarlo.
En fin, esperemos que nada malo le haya ocurrido al señor Colleman, como decimos por aquí, ya que ha dado dos pasitos adelante... :D
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