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MIL DISCULPAS VIII

NotaPublicado: 02 Sep 2017, 15:00
por rebel
Recorro el perímetro de mi habitación…
Estos son los únicos versos que rescaté del tiempo.
Debo aclarar –previo a todo- que su ignoto autor los dedicó a su amada y no fue correspondido.
Mis fuentes –que no revelaré- me señalaron que la dama recibió la misiva y en un primer impulso la sometió a la mirada y lectura de su círculo de amigas. También me indicaron que las risas y bromas fueron la primera reacción, acompañadas por alguna palabra del tipo qué tarado.
Recorro el perímetro de mi habitación…
Sé positivamente que esta historia sucedió alrededor del año 2000 en un colegio de Morón, que ese recreo fue el momento oportuno para depositar la carta en sus manos, con una rara mezcla de sensaciones; por un lado, el temor natural al rechazo de esos ojos negros, por el otro, la sorpresa ante la valentía que había surgido de algún rincón. Miedo y coraje.
Recorro el perímetro de mi habitación…
Pienso en grupos de pantalones por allá y polleras por acá. Atravesar todo el patio, tragando saliva, imaginando todas las miradas puestas en él. Apretar la carta contra la palma de la mano, tan fuerte como para que no se caiga, pero tan suave como para no arrugarla.
Recorro el perímetro de mi habitación…
Me queda el consuelo que nunca se enteró de las bromas, como así también, que la chica –en un acto impensado de madurez- se acercó para devolvérsela, con sigilo y le explicó lacónica pero dulcemente, que ella no estaba enamorada de él. Tal vez mintió un novio.
Ahora bien, me atrapó desde el principio por mi eterna afición a los amores desencontrados, a los que nunca van a suceder, aún esos que tienen como protagonistas a terceros.
Los que se generan por un rostro, una mirada fugaz, un roce. Un rostro que se va por la ventanilla del subte, una mirada fugaz que viene de frente por la vereda, un roce al recibir un vuelto.
Comprenderás que no pude resistir la tentación e intenté recrear el antes y el después de este hecho.
Cuentan que él era bastante retraído. No acostumbraba integrarse al grupo y era blanco frecuente de comentarios poco felices.
Su propia naturaleza melancólica lo había obligado –con el paso del tiempo- a encerrarse en un mundo concebido como medio de protección.
La lectura de textos clásicos sumada a varios folletines y algo de poesía, incubaron en su mente, la idea de superioridad que necesitaba para afianzar y forjar su carácter.
Miraba en cierto punto, a sus compañeros desde otro plano. El poseía las llaves de los castillos medievales, intercambiaba palabras con hadas y elfos, cabalgaba en un unicornio, se probaba un yelmo dorado, cultivaba rosas color arco iris (muy raras por cierto).
Adivino el instante en el cual se enamoró de ella.
Admirado por su belleza, no dejaba de observarla. Tuvo inconvenientes con fórmulas y teoremas, con análisis semántico, algún llamado de atención de parte de los profesores.
Cuando –por casualidad- lo miraba, él sólo atinaba a sonrojarse y desviar su mirada.
Una mañana, el Sol conspiró y dio un giro inesperado colocándose detrás de la silueta de la chica. Allí, pudo observarla como una aparición: la luz dorada dibujando su cuerpo, el cabello arrojando destellos, los ojos negros entrecerrados, la delicadeza de sus labios.
A partir de allí, comenzó a rondarla en silencio, a escondidas. Intuyo que ella no conocía su presencia.
Puedo aseverar que en una oportunidad por lo menos, intercambió algunas palabras. Me gusta tu pelo, es que hoy cuando me peiné me quedó la raya así al medio, es muy bonito, gracias.
Y en los registros orales quedan algunas más, pero no pudiendo verificarlas, sin descartarlas, les asigno sólo la categoría de mitos y leyendas. Tal vez, esa ocasión en la cual él había tenido una discusión con un compañero y ella lo vio con los puños cerrados, mascando bronca, y le preguntó si estaba bien, estás bien, él la miró y jugándose a fondo, le replicó vos estás bien, porque si es así yo estoy bien. Y caminó los pasos hacia el aula, puteando por ese arrojo inútil e injustificado.
Los días se hicieron más fríos y las noches más largas, creando el ambiente justo para sólo pensar en ella.
Recorro el perímetro de mi habitación…
Bollos de papel que en realidad eran esbozos de una carta de amor, se acumularon en su cuarto. Sé que pasó muchas de esas noches llorando, abrazado a su almohada y con las piernas encogidas contra el pecho, murmurando su nombre.
Era su primer amor y obviamente, no estaba preparado para enfrentarlo. No encontraba el camino hacia ese corazón esquivo y por momentos, inalcanzable.
El mundo se tornaba gris y sólo recibía pinceladas de una paleta mágica, cuando la veía y escuchaba su voz.
Hago un paréntesis, porque en esta instancia mis ojos también son visitados por algunas lágrimas. Pero me enamoro de los imposibles, por naturaleza y por convicción.
Lo cierto es que él llegó una tarde a su casa, obviando saludos y llamados naturales y se encerró en su habitación. Tomó papel y birome y luego de encomendarse a los dioses, comenzó su labor, la cual terminó a minutos de tener que concurrir al colegio.
Recorro el perímetro de mi habitación…
Sabemos cual fue el resultado, pero la carta y la chica desaparecieron. La historia se detuvo y recomenzó muchos años después, cuando fue visto deambulando por las calles, y mis fuentes me indicaron que había sufrido otro desengaño. Después de ello, nunca se lo volvió a ver.
Creo entender que el golpe sufrido esa mañana del 2000, condicionó su existencia y a su propio cargo, decidió sufrir siempre por amor. Tal vez esta conducta le trajo labios y camas que no debía, creando relaciones sólo para destruirlas.
Huelga manifestar que seguramente no obvió los imposibles, y esa búsqueda permanente por el amor, un día lo llevó a caminar las calles y alejarse, y seguir caminando, parando en cada ciudad, deseando encontrar una vez más la imagen a contraluz.
Y así su esencia lo condujo a ser etéreo y desaparecer –dicen- de la mano de un hada de sus cuentos.
Ella también desapareció, pero con parámetros más mundanos; se puso de novia, se casó, vinieron dos hijos, y por el trabajo de su marido, se mudó a otra ciudad. Nunca volvió a acordarse de esa mañana del 2000.
En cuanto a la carta, intenté reconstruirla.
“… Recorro el perímetro de mi habitación, y en cada espacio, en cada lugar, veo tu cara. Me despierto transpirando, y caigo en la cuenta que soñé con vos hoy de nuevo y sonrío… río en silencio. Se torna muy difícil para mí respirar si no respiro en un ambiente en el que te encuentres. Me imagino acariciando tu cabello y quiero sumergirme en el mar de tus ojos, provisto de una barca y con mis brazos como remos. Quiero todos los días sentir el terciopelo de tus labios sobre los míos, y tomar tu mano fuerte y llevarte a recorrer calles y robar flores en tu nombre. Permitíme que te baje una estrella cada noche y te la obsequie, y que robe rayos de sol para adornar tu pelo. Sabés que por estar a tu lado soy capaz de inventar batallas y cacerías de dragones, estrenar una armadura brillante todos los días, escribirte versos para cada mañana, cada tarde y cada noche…”

Gaby

Re: MIL DISCULPAS VIII

NotaPublicado: 04 Sep 2017, 07:07
por Lucero55
Me parece muy triste, pero muy bueno, me encanta como se escribe poesía en prosa (yo lo califico así). A mí personalmente me parecen mucho más poéticos estos textos que los de otro tipo, incluso aunque su intención sea otra jejejejeje. Saludos y enhorabuena.

Re: MIL DISCULPAS VIII

NotaPublicado: 15 Sep 2017, 07:26
por Joselozano
Es triste. Siempre es triste tener que pedir disculpas de esta forma. También es triste cuando algo se acaba. Pero en fin, es lo que hay, no podemos hacer mucho más al respecto. Saludos, suerte y enhorabuena por el texto...

Re: MIL DISCULPAS VIII

NotaPublicado: 09 Oct 2017, 14:47
por rebel
Lucero55 escribió:Me parece muy triste, pero muy bueno, me encanta como se escribe poesía en prosa (yo lo califico así). A mí personalmente me parecen mucho más poéticos estos textos que los de otro tipo, incluso aunque su intención sea otra jejejejeje. Saludos y enhorabuena.


Me encanta tu observación y la calificación. Nunca lo había visto de ese modo. Pero me encanta. Gracias! ;)

Re: MIL DISCULPAS VIII

NotaPublicado: 09 Oct 2017, 14:49
por rebel
Joselozano escribió:Es triste. Siempre es triste tener que pedir disculpas de esta forma. También es triste cuando algo se acaba. Pero en fin, es lo que hay, no podemos hacer mucho más al respecto. Saludos, suerte y enhorabuena por el texto...


Muchas gracias por tus palabras. La tristeza es el estado natural no? Saludos.